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Nuestra Palabra 06 Febrero 2012

Tareas para el tercer año de Lobo Sosa

Al término del primer mes del año se marca una tendencia de agudización de problemas que la población enfrenta día a día. Si los meses siguen siendo como fue enero, malos presagios se ciernen sobre la vida de la sociedad hondureña. La violencia e inseguridad, especialmente múltiples asesinatos, muertes violentas de mujeres e intimidación contra defensores de derechos humanos, han sido parte de las noticias en enero.

Pero en el resto del año, la violencia y sus consecuencias seguirán su camino de inevitable progresión, si no hay cambios drásticos en el rumbo y decisiones públicas actuales. Se advierten más recomendaciones de gobiernos para que sus connacionales se abstengan de venir al país a hacer turismo. Recientemente el Cuerpo de Paz con casi 50 años de presencia en Honduras retiró a todos sus voluntarios.

Es cierto que los medios de comunicación han contribuido en la difusión de cifras alarmantes de violencia e impunidad. Sin embargo, más que cifras y estadísticas, son rostros sufrientes y sangre que se derrama diariamente, y que nos tiene en la mayor de las inseguridades. Frente a esta situación, el gobernante hondureño con sonrisa de oreja a oreja se limita a decir que en todos los países del mundo hay violencia e incluso llegó a prometer que se cambiará el nombre si para el 2014 Honduras no ha alcanzado la paz.  

Pero los informes y los disparates presidenciales chocan de frente con la lucha digna que familiares de víctimas de la violencia, especialmente violencia estatal,  emprenden para alcanzar justicia y contribuir a derribar el muro de la impunidad.

Si el dolor y la lucha de las miles de familias afectadas por la violencia y la salida de la cooperación internacional, que en términos de dinero significa el financiamiento del 35% de presupuesto nacional, no son importantes, entonces qué espera el gobierno de Porfirio Lobo Sosa para hacer la tarea encomendada por el pueblo hondureño.

Del sondeo de opinión pública que recientemente recogió las percepciones hondureñas sobre los principales problemas del país, se señalan claramente tres tareas que Lobo Sosa debe enfrentar en su tercer año de gestión: mejorar la economía, atender la delincuencia y combatir la corrupción. He ahí tres tareas, y un llamado al movimiento popular a impulsar la lucha en demanda porque estas tareas se cumplan.

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